Clase: Reptilia
Orden: Squamata
Familia: Gekkonidae
Género: Stenodactylus
Especie: Stenodactylus doriae Blanford, 1874
Stenodactylus doriae, como muchos gecos nocturnos, presume de unos grandes y espectaculares ojos de pupila vertical ideales para ver con poca luz.
Y al igual que muchos otros gecos carece de párpados móviles, por lo que no puede cerrar los ojos, limpiándoselos mediante el curioso método de lamerlos con su lengua.
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viernes, 17 de mayo de 2013
miércoles, 15 de mayo de 2013
Stenodactylus doriae
Clase: Reptilia
Orden: Squamata
Familia: Gekkonidae
Género: Stenodactylus
Especie: Stenodactylus doriae Blanford, 1874
Stenodactylus doriae es el mayor de los Stenodactylus de la península arábiga alcanzando 83 mm de longitud hocico-cloaca, y se le puede encontrar en Arabia Saudí, Irán, Iraq, sur de Israel, UAE, Oman, Jordania y Kuwait.
Se trata de un geco perfectamente adaptado a los ambientes desérticos que habita, en los que se desenvuelve con soltura desplazándose eficazmente por la arena suelta de las dunas.
Es una especie nocturna, bastante abundante a juzgar por la frecuencia con que lo encontramos durante nuestras caminatas nocturnas por el desierto. Durante el día permanece oculto de los depredadores y del calor en madrigueras que él mismo excava.
Observar a estos fotogénicos chiquitines fue una de las muchas maravillas de las que pudimos disfrutar durante nuestra expedición por el árido desierto omaní.
Orden: Squamata
Familia: Gekkonidae
Género: Stenodactylus
Especie: Stenodactylus doriae Blanford, 1874
Stenodactylus doriae es el mayor de los Stenodactylus de la península arábiga alcanzando 83 mm de longitud hocico-cloaca, y se le puede encontrar en Arabia Saudí, Irán, Iraq, sur de Israel, UAE, Oman, Jordania y Kuwait.
Se trata de un geco perfectamente adaptado a los ambientes desérticos que habita, en los que se desenvuelve con soltura desplazándose eficazmente por la arena suelta de las dunas.
Es una especie nocturna, bastante abundante a juzgar por la frecuencia con que lo encontramos durante nuestras caminatas nocturnas por el desierto. Durante el día permanece oculto de los depredadores y del calor en madrigueras que él mismo excava.
Observar a estos fotogénicos chiquitines fue una de las muchas maravillas de las que pudimos disfrutar durante nuestra expedición por el árido desierto omaní.
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