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lunes, 29 de noviembre de 2010

La extraña historia de la flor que huele a estiercol y el escarabajo estercolero

Ya he hablado aquí de cómo las orquídeas del género Ophrys engañan a los machos de abejas solitarias fingiendo ser abejas hembra, para usarlos como transporte de sus polinios. Pero no son las únicas plantas que estafan a incautos insectos para asegurarse la polinización cruzada.

El Biarum es de esos vegetales 'raritos' que han evolucionado hacia métodos de polinización tan rebuscados, que hacen dudar seriamente de que el mundo haya sido hecho por un diseñador inteligente.



Biarum sp.
Sierra de Cabra (Córdoba), octubre 2010.

La planta duerme todo el verano bajo tierra hasta que en otoño hace brotar una extraña flor, tan extraña que la gente normal ni siquiera la toma por una flor. Los botánicos tampoco, dicho sea de paso. La parte aérea consiste de una 'hoja' de color vino tinto, llamada espata, de la que emerge, apuntando al cielo, un espádice verdoso. Pero la inflorescencia tiene otra parte subterránea donde alrededor del espádice se encuentran las flores femeninas y masculinas, y otras estériles, diseñado el conjunto de tal forma que junto con la base de la espata forma una trampa en la que es fácil entrar pero dificil salir.

La 'flor' emite un intenso aroma fecal que atrae a las moscas coprófagas. Estas se posan en el espádice y atraídas por el 'aroma' descienden al interior de la planta. Como ya he dicho, entrar es fácil, pero salir... para salir hay que pagar un tributo en forma de polen. La entrada a la 'mazmorra' subterránea de la flor es estrecha, tamaño mosca digamos, y para entrar han que pasar por una zona donde hay unos 'pelillos' orientados hacia abajo, de forma que al descender la mosca pasa sin dificultad, pero cuando intenta volver a salir va 'a contrapelo'. Solo cuando una mosca entra con polen de Biarum y fecunda a las flores hembra, se activan las flores macho que cubre de nuevo de polen a las pobres moscas, que recordemos siguen dando vueltas dentro de la flor buscando el origen del olor y la salida, y se marchitan las estructuras que hacen fácil la entrada e imposible la salida, liberando a las moscas cubiertas de polen de su prisión.



Escarabajo estercolero no identificado
que encuentra embriagador el fétido aroma del Biarum
Sierra de Cabra (Córdoba), octubre 2010.

Cuando la evolución del Biarum desarrolló este ingenioso sistema de secuestro de moscas y liberación a cambio de polinización, no contó con que las moscas no son los únicos insectos interesados en los excrementos.

Me quedé un rato observando al Biarum por si podía fotografíarlo con alguna mosca atraída por la planta. Pero el que apareció fué un enorme (comparado con las moscas) escarabajo estercolero que sin pensarselo un segundo se empotró entre el espádice y la espata del Biarum. El escarabajo era considerablemente más grande que el espacio que había para entrar, pero estos escarabajos son como bulldozers blindados acostumbrados a perforar profundamente el duro suelo para enterrar sus bolas de estiercol, y cual elefante en cristalería, se abrió paso, literalmente, flor adentro. Se oía el crujir de los tejidos del vegetal desgarrados por las poderosas patas excavadoras de la bestia, y no quiero ni pensar lo que pudo ocurrir en la 'mazmorra' con las pobres flores femeninas y masculinas de la inflorescencia, o con las posibles moscas que allí hubiera secuestradas.

Ya que no me había dado tiempo a fotografiarlo cuando entraba, esperé un poco por si volvía a salir, pero no apareció. Lo mismo siguió perforando hacia abajo en busca del estiercol.

Quién sabe...

Nota: Me comenta Bibiano Montes, de Mirando Plantas, que probablemente se trata de Biarum carratracense ( Willk.) Font Quer, pero que es difícil asegurarlo sin diseccionar la parte subterránea de la flor.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Cómo no conseguir fotografías de acción

Relataba hace poco Frikosal, cómo conseguía establecer un vínculo de confianza con las lagartijas durante las sesiones fotográficas, hasta lograr que se relajaran y fueran ellas mismas.

Yo intento aplicar la misma técnica para captar con mi cámara su comportamiento, a ser posible alguna foto de acción en la que el fiero reptil ataque y devore una presa tras un épico combate (a falta de posibles para ir a África a fotografiar leones, algo es algo...), o algo así.



Pero en vez de ganarme su confianza, debo aburrir a mis modelos, porque... bostezan...


...


y después...


¡se duermen!


...a veces, la confianza da asco.

martes, 23 de noviembre de 2010

Fotografía nocturna de anfibios

Todas las fotografías que ilustran este artículo han sido realizadas por la noche y muchas de ellas, bajo la lluvia. Algunas son inéditas, otras ya ilustraron otras entradas de este blog. Hacer clic sobre las imágenes para ampliarlas. Se ven mejor, en serio.


Sapo partero ibérico (Alytes cisternasii)

Es posible ver anfibios activos durante el día. Todos hemos visto ranas tomando el sol en la orilla de una charca o río que saltan al agua en cuanto nos acercamos, y no es raro ver sapos comunes o corredores durante el día, a veces incluso tomando el sol a la puerta de sus madrigueras. Pero lo cierto es que otras especies son estrictamente nocturnas y en general los anfibios despliegan su actividad fundamentalmente durante la noche. Y no durante cualquier noche, sino solo en las noches de determinadas épocas del año y con determinadas condiciones ambientales.

Si queremos ver anfibios en abundancia, no queda más remedio que salir al monte por la noche. Las noches ideales son aquellas oscuras (es increíble lo bien que pueden llegar a ver los depredadores nocturnos en noches de luna llena), en las que no hace viento (deshidrata las pieles sensibles, y los anfibios tienen pieles muy sensibles), la temperatura es fresca sin llegar a hacer demasiado frío y la humedad alta, si cae una fina llovizna, mejor que mejor.

A estas alturas ya se habrá dado cuenta el lector avispado que las condiciones ideales para los anfibios no son las condiciones ideales para los fotógrafos de anfibios. Los problemas a que nos vamos a enfrentar en estas condiciones pueden clasificarse en tres grupos: problemas de visibilidad, problemas de seguridad y problemas de iluminación.


Gallipato (Pleurodeles waltl)
Otros que solo suelen salir del agua por la noche...


Problemas de visibilidad


Los problemas de visibilidad derivan de la poca luz que hay por la noche. Un frontal y una linterna potente son fundamentales, para ver a los anfibios y para ver por dónde andamos.

Fotográficamente, el problema viene a la hora de encuadrar y enfocar. Lo ideal es contar con un ayudante que ilumine con la linterna al sujeto mientras hacemos las fotos. Si estamos solos pues hay que apañarse como mejor se pueda. Como de todos modos las fotos las tendremos que hacer con flash, la luz de la linterna no influye en las fotos.

La oscuridad no solo nos impide ver, también impide que nos vean, situación a tener muy en cuenta si buscamos anfibios en pistas o carreteras.


Rana verde ibérica (Pelophylax perezi)


Problemas de seguridad


Los problemas de seguridad vienen por un lado de los problemas de visibilidad y por otro de las condiciones meteorológicas y del tipo de sitios donde suelen vivir los anfibios. Hay que tener en cuenta la seguridad de los anfibios, la nuestra y la de nuestro equipo.

Respecto a los anfibios, ya que se supone que nos interesan y por eso vamos a fotografiarlos, estaría bien que no fuéramos precisamente nosotros los que los atropelláramos o pisáramos por descuido.

En lo referente a nuestra seguridad, hay que tener en cuenta que movernos por la noche por un terreno deconocido multiplica las posiblidades de un accidente, desde tropezar con un alambre de espino hasta caernos dentro de la charca (los anfibios tienen la mala costumbre de frecuentar lugares donde hay charcas, ríos, pozos y sitios similares en los que caerse).

El equipo también corre riesgo. Varias horas bajo una fina llovizna no es algo en lo que pensaron los ingenieros que construyeron la cámara. Aunque cierto es que las cámaras caras están bastante mejor selladas que las baratas, hay que pensar también en los flashes, en los contactos de la zapata, de los cables sincro, etc. De igual manera, si nos caemos en el río o en la charca, haremos bien en intentar mantener nuestro equipo fotográfico por encima de la superficie del agua.


Sapo corredor (Bufo calamita)
El flash lateral permite resaltar las verrugas e irregularidades de su espalda.


Problemas de iluminación


Son estos quizá los problemas más relacionados con la fotografía en sí. Necesitamos al menos un flash, mejor dos. Y por supuesto no vale el flash chiquitito que llevan las cámaras en la parte superior.

El flash integrado no es que sea malo. El problema es que la luz que emite es paralela al eje óptico de la lente y nos va a producir imágenes planas. Por otra parte, dada su posición, si usamos un objetivo macro para lograr acercamientos, el propio objetivo puede proyectar su sombra sobre el sujeto.

Así pues, si queremos lograr resultados mínimamente aceptables, usaremos al menos un flash externo, que no montaremos sobre la cámara (estaríamos casi en las mismas que con el flash integrado), sino que lo conectaremos a la zapata de la cámara con un cable sincro (preferiblemente con soporte TTL a no ser que seamos unos máquinas en el uso de flashes en modo manual) de modo que nos permita situar el flash libremente en la posición que queramos y poder iluminar al sujeto a nuestro capricho. Si vamos a usar un esquema de iluminación más o menos frontal podemos montar el flash en un flash bracket, de lo contrario podemos usar un trípode o soporte similar si estamos solos, o pedir a nuestro ayudante que lo sostenga en la posición deseada.


Amplexo de sapo corredor (Bufo calamita)
Un difusor montado sobre el flash ablanda la luz
y evita sombras demasiado duras.

Respecto a los flashes tipo MT-24EX de Canon o el sistema de Nikon de dos SB-R200 con o sin unidad de control SU-800, no tengo nada en contra, los he probado y son comodísimos para fotografía macro, pero en mi opinión limitan mucho la libertad creativa en la iluminación, e igualmente hay que saber usarlos correctamente para no hacer sólo "fotos de dentista". Y lo mismo es aplicable a los ringflash, solo que los resultados son quizá peores, especialmente con los extrañísimos catchlights que crean en los ojos de los retratados.

Dependiendo de la situación y de lo que queramos conseguir un solo flash no será suficiente. Si queremos iluminar el fondo o compensar las sombras que cree el flash principal, usaremos una segunda unidad en modo esclavo, usando como maestro el que tenemos conectado a la cámara con el cable.


El Sigma EF-500 DG Super, un completo flash profesional,
pero más barato que los "de marca".


El Nikon SB-400 se queda corto para fotografía general,
pero anda sobradísimo para iluminar una rana a un palmo de distancia.

Todas las fotografías que aparecen en este artículo han sido realizadas con un Nikon SB-400, un Sigma EF-500 DG Super, o ambos. Los flashes nunca los usaremos a pelo, siempre utilizaremos un difusor, en mi caso utilizo difusores tipo minibox de Lumiquest, pero hay gente que se fabrica difusores caseros de lo más imaginativos, que suelen dar peores resultados pero que no suelen costar nada. Mejor un difusor casero que ninguno. A veces, algunos difusores caseros dan muy buenos resultados, aunque eso sí, quedan un poco cutres.


Ranita meridional (Hyla meridionalis)
Un flash cenital proporciona una iluminación 'natural'.

Usar uno o varios flashes de forma correcta no es cosa trivial, y de hecho, la iluminación en fotografía es buena parte de la técnica que un fotógrafo debe aprender, da igual si se fotografían anfibios, bodegones o señoritas en ropa interior, y simplemente comentar de pasada los fundamentos, técnicas y esquemas de iluminación más básicos, es algo que requiere no un post sino varios libros.

Un detalle que nos puede traer quebraderos de cabeza y que yo todavía no he resuelto de forma totalmente satisfactoriamente es que el uso de flashes sobre la piel mojada de los anfibios es garantía de crear incordiantes brillos. También la superficie del agua, o las plantas mojadas son propensas a sufrir este problema. El uso de difusores, calcular el ángulo de incidencia de la luz, utilizar filtros polarizadores, etc. son algunas de las herramientas a nuestro alcance para luchar contra los brillos. Por otra parte, los anfibios mojados son brillantes, eliminar completamente el brillo puede hacer la imagen ajena a la realidad. La clave está en controlar los brillos para que aparezcan en su justa medida. Y no es fácil.

En fotografía la luz lo es todo (o casi todo). Usar una fuente de iluminación artificial (flash) nos da control total sobre la iluminación, pero por eso mismo, deja en evidencia también nuestra impericia como fotógrafos.


Otras consideraciones a tener en cuenta


Los anfibios están sufriendo un severo declive a nivel mundial (ver El declive de los anfibios y Noticias preocupantes).

Está prohibido coger, manipular y molestar a los anfibios. Si la especie está incluida el algún listado de protección, es necesario solicitar un permiso simplemente para fotografiarla. Si además lo hacemos dentro de un espacio protegido, es necesario solicitar otro permiso.

Uno de los factores que están llevando a los anfibios a nivel mundial contra las cuerdas de la extinción son las llamadas enfermedades emergentes, y especialmente la quitridiomicosis, infección causada por un hongo llamado Batrachochytrium dendrobatidis, capaz por sí solo de exterminar poblaciones enteras de anfibios incluso en el interior de espacios naturales bien conservados.

Si alguien frecuenta hábitats de anfibios para fotografiarlos, estudiarlos, verlos o simplemente saludarlos, debe desinfectar cuidadosamente todo el material que entre en contacto con el barro o agua, especialmente la ropa y las botas (así como cualquier instrumento de captura, que no debería tener ni usar ya que está prohibido sin los permisos reglamentarios), para evitar propagar el agente patógeno de áreas infectadas a otras áreas libres del hongo. Una vez que el hongo se establece en una zona es prácticamente imposible erradicarlo.

Así que todo el que vaya a fotografiar anfibios, que recuerde que el bienestar del animal debe anteponerse a la realización de las fotos, que son animales muy delicados y debemos evitar manipularlos, ya que cualquier crema o loción antimosquitos o lo que sea que llevemos en las manos lo absorberán a través de la piel, y nosotros mismos, si tocamos un animal enfermo podemos contagiar a todos los que toquemos después.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Durillo

Clase: Magnoliopsida
Orden: Dipsacales
Familia: Caprifoliaceae
Género: Viburnum
Especie: Viburnum tinus L.


Las curiosas bayas del Viburnum tinus
Subbéticas Cordobesas (Córdoba), octubre 2010.

El durillo o laurel salvaje (Viburnum tinus) es un arbusto mediterráneo que en ocasiones alcanza porte arbóreo. Ha sido ampliamente usado en jardinería. En estado natural crece en bosques mediterráneos en zonas de umbría. En otoño maduran sus frutos de peculiar aspecto y de un color azulado metálico.

Respecto a la foto suscribo casi todo lo que dice Frikosal en "¿Hay que pensar como un vegetal para fotografíar plantas?", así que no lo repito.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Retrato reptiliano y pregunta para expertos

Clase: Reptilia
Orden: Squamata
Familia: Lacertidae
Género: Timon
Especie: Timon lepidus (Daudin, 1802)


Lagarto ocelado (Timon lepidus)
Campiña Sur Cordobesa (Córdoba), noviembre 2010.

Un retrato de un lagarto ocelado (Timon lepidus), especie todavía abundante pero que sufre desde hace algunas décadas un declive generalizado de sus poblaciones sin que los expertos se aclaren con las causas. Se trata en cualquier caso de un superviviente todoterreno que esperemos sea capaz de capear el temporal al que los humanos estamos sometiendo la Naturaleza que nos rodea.

Y ahora la pregunta para expertos. Incluyo un recorte mostrando el ojo del lagarto para ilustrarla, hacer clic sobre la imagen para ampliarla. El hecho curioso es que el límite entre el iris y la pupila es irregular y poco nítido, como deshilachado. No se si realmente la pupila es así, o bien es el iris el que se vuelve negro en torno a la pupila y por eso no se puede ver el límite real.



Recorte mostrando el ojo del lagarto,
obsérvese el irregular y difuso límite entre la zona clara marrón
y el centro negro del ojo.

A ver si pasa por aquí algún herpetólogo y puede aclarar este punto. Pero puede participar todo el mundo con sus opiniones, ojo.