Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
No quiere reinado,
ni trono dorado,
ni enorme castillo,
ni manto amarillo.
Tampoco lacayos
ni tres mil vasallos.
Quiere ver la luna
desde la laguna.
(Carmen Gil)
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miércoles, 5 de marzo de 2014
domingo, 16 de febrero de 2014
Sapo común (V)
Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
El humilde sapo común ha sido tradicional protagonista de cuentos infantiles, siendo desde ingrediente de las pócimas que las brujas cocinaban en grandes marmitas, hasta la forma animal de toda clase de príncipes malditos, necesitados del beso de una bella princesa para recuperar su humano aspecto.
No es buena idea sin embargo andar besando sapos. La probabilidad de que sea un príncipe encantado es ciertamente reducida, y su piel exuda sustancias tóxicas de aspecto lechoso cuando se sienten agredidos.
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
El humilde sapo común ha sido tradicional protagonista de cuentos infantiles, siendo desde ingrediente de las pócimas que las brujas cocinaban en grandes marmitas, hasta la forma animal de toda clase de príncipes malditos, necesitados del beso de una bella princesa para recuperar su humano aspecto.
No es buena idea sin embargo andar besando sapos. La probabilidad de que sea un príncipe encantado es ciertamente reducida, y su piel exuda sustancias tóxicas de aspecto lechoso cuando se sienten agredidos.
sábado, 28 de septiembre de 2013
Sapo común (IV)
Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
Sapo común fotografiado en Benasque, Pirineo aragonés.
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
Sapo común fotografiado en Benasque, Pirineo aragonés.
martes, 27 de agosto de 2013
Sapo común (III)
Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
Un bonito sapo común (Bufo bufo) de contrastado diseño. En realidad creo que ahora los sapos ibéricos deben denominarse Bufo spinosus, pero por pereza de cambiar todas las entradas ya publicadas y por consistencia, sigo usando la antigua denominación. Además, no me extrañaría, visto lo visto, que le vuelvan a cambiar el nombre más pronto o más tarde.
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
Un bonito sapo común (Bufo bufo) de contrastado diseño. En realidad creo que ahora los sapos ibéricos deben denominarse Bufo spinosus, pero por pereza de cambiar todas las entradas ya publicadas y por consistencia, sigo usando la antigua denominación. Además, no me extrañaría, visto lo visto, que le vuelvan a cambiar el nombre más pronto o más tarde.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Sapo común (II)
Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
Felices deben andar los sapos con las abundantes lluvias caídas ultimamente.
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
Felices deben andar los sapos con las abundantes lluvias caídas ultimamente.
domingo, 11 de abril de 2010
Cara de sapo
Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
Noble animal el sapo. Sufrido animal el sapo. Ahora estarán terminando su época de reproducción. Abandonando las charcas y albercas y regresando a sus territorios. Por el camino seguro tendrán que jugarse la vida cruzando alguna carretera. Muchos morirán en el intento. El invierno próximo regresarán a las charcas y albercas, cruzando de nuevo la misma carretera. Los sapos son fieles a la charca donde nacieron. Regresan año tras año a los mismos puntos de agua. Muchos de los que no mueran atropellados encontrarán que su charca está seca y roturada o que la alberca tradicional ha sido sustituida por un depósito de uralita cerrado e inaccesible. O que donde estaba la balsa han construido una urbanización.
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
Noble animal el sapo. Sufrido animal el sapo. Ahora estarán terminando su época de reproducción. Abandonando las charcas y albercas y regresando a sus territorios. Por el camino seguro tendrán que jugarse la vida cruzando alguna carretera. Muchos morirán en el intento. El invierno próximo regresarán a las charcas y albercas, cruzando de nuevo la misma carretera. Los sapos son fieles a la charca donde nacieron. Regresan año tras año a los mismos puntos de agua. Muchos de los que no mueran atropellados encontrarán que su charca está seca y roturada o que la alberca tradicional ha sido sustituida por un depósito de uralita cerrado e inaccesible. O que donde estaba la balsa han construido una urbanización.
viernes, 26 de marzo de 2010
Bufo bufo (II) — Sapo común
Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
El cada vez menos común sapo. Un ejemplar enorme, que rondaría los 25 cm. Correspondería a la subespecie Bufo bufo espinosus Daudin, 1803. Esta subespecie, elevada recientemente a especie válida atendiendo a estudios genéticos, se caracteriza por su gran tamaño, mayor verrugosidad y el que las verrugas, en los ejemplares más viejos y grandes, aparecen cornificadas formando pequeñas espinas.
Los sapos comunes eran antaño abundantísimos en las zonas de huerta. Hoy en día han desaparecido casi por completo, refugiandose en zonas de montaña menos alteradas. El uso y abuso de productos fitosanitarios tóxicos en las hortalizas que nos comemos pueden estar detrás de este brusco y generalizado declive.
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
El cada vez menos común sapo. Un ejemplar enorme, que rondaría los 25 cm. Correspondería a la subespecie Bufo bufo espinosus Daudin, 1803. Esta subespecie, elevada recientemente a especie válida atendiendo a estudios genéticos, se caracteriza por su gran tamaño, mayor verrugosidad y el que las verrugas, en los ejemplares más viejos y grandes, aparecen cornificadas formando pequeñas espinas.
Los sapos comunes eran antaño abundantísimos en las zonas de huerta. Hoy en día han desaparecido casi por completo, refugiandose en zonas de montaña menos alteradas. El uso y abuso de productos fitosanitarios tóxicos en las hortalizas que nos comemos pueden estar detrás de este brusco y generalizado declive.
lunes, 12 de octubre de 2009
De príncipes y sapos
Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
Besar a un sapo es, como poco, una práctica de riesgo. Las probabilidades de que se convierta en un príncipe deben ser reducidísimas, y se corre el riesgo de absorber las sustancias cardiotóxicas que exudan por su piel.
Mejor es admirar a un noble animal, muchas veces infravalorado, y dejarle ir, sin hacerle daño y sin besuquearlo. Bastantes problemas tienen ya los pobres.
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
Besar a un sapo es, como poco, una práctica de riesgo. Las probabilidades de que se convierta en un príncipe deben ser reducidísimas, y se corre el riesgo de absorber las sustancias cardiotóxicas que exudan por su piel.
Mejor es admirar a un noble animal, muchas veces infravalorado, y dejarle ir, sin hacerle daño y sin besuquearlo. Bastantes problemas tienen ya los pobres.
lunes, 25 de mayo de 2009
Etica de la manipulación (Segunda parte)
Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
Ya quedó claro que las manipulaciones que supongan un daño para la especie a fotografíar son inadmisibles.
Sin embargo, dejaba abierta una pregunta: ¿Qué pasa con la manipulación que objetivamente no suponga ningún perjuicio para la especie a fotografiar y en cambio sea necesaria para conseguir una imagen de más calidad?. Para que nadie se confunda estoy hablando de manipulaciones sobre el animal o planta, no de manipulaciones sobre la imagen, que ese es otro debate.
Pocas de las espectaculares fotografías de animales silvestres que vemos y que nos gustaría ser capaces de hacer algún día son fruto de la suerte o la casualidad. Lo normal es que detrás de ellas haya semanas o meses de planificación y un minucioso conocimiento de la especie a fotografíar.
Pero muchas de estas fotografías requieren de manipulaciones sobre el medio y se plantea la cuestíon de dónde están los límites de lo aceptable... Fotografiar pájaros usando comederos o bebederos artificiales para atraerlos, ¿es ético?. Colocar anfibios o peces momentaneamente en un acuario para fotografiarlos ¿es ético? ¿cómo se fotografiaria a un pez que habita en un arroyo sin usar un acuario?
Tomemos el caso de los herpetos. Mucha gente, tal vez la mayoría de la población, cree que los reptiles son animales asquerosos, repulsivos o temibles. Si preguntamos cómo es un reptil al tacto, mucha gente responde que fríos, viscosos y húmedos, lo que demuestra claramente que jamás han tocado uno. Esa descripción puede ser válida para los anfibios, pero la gente que ha acariciado un lagarto o una serpiente sabe que son agradables y suaves al tacto, secos y que su temperatura es la del medio, por lo que pueden estar más calientes que nosotros mismos. Los reptiles no tienen una temperatura 'fría', tienen una temperatura variable, que es muy distinto, y pueden estar más fríos que nosotros, a la misma temperatura, o más calientes. Pero la gente les teme, y los viste de los atributos que considera más desagradables.
Soy de la opinión de que se puede hacer un poquito de labor de concienciación a través de la fotografía, que gente que nunca se ha parado a mirar detenidamente a un sapillo o a una salamanquesa y piensa que son bichos asquerosos y viscosos que como mejor están es muertos, puede ver una fotografía de uno de estos animales y pensar "hey, pues si parece un bicho simpatico y todo" y lo vea de otra forma a partir de entonces, o se replantee su opinión... no es que vayan a gustarle de repente, pero lo mismo medita acerca de si hay que salir con la escoba a matar cualquier bicho que se arrastre por el suelo...
Muchas veces, si no siempre, el miedo nace del desconocimiento, y la fotografía es un medio de conocer. Por eso, si pretendemos hacer labor de concienciación a través de la fotografía, es importante la imagen del sujeto que vamos a trasmitir. Mucha gente jamás se acercaría a un sapo para mirarlo de cerca, pero sí que puede mirar con detenimiento una foto que le llame la atención...
Ahora bien, una foto mal elegida puede contribuir a reforzar la opinión negativa que la gente tiene, antes que a combatirla. Muchos reptiles son criaturas tímidas que se cobijan bajo las piedras o entre la hojarasca. Una imagen de un reptil sucio de tierra y semioculto entre la vegetación que mira huraño a cámara es precisamente el tipo de imagen negativa y prejuiciosa que la gente tiene de los reptiles. Publicar una fotografía así podría contribuir a reafirmar a la gente en sus prejuicios y en sus temores. Justo el efecto contrario al que pretendíamos conseguir.
En este caso, y suponiendo que se poseen los conocimientos necesarios para manejar uno de estos animales sin riesgo para el bienestar del animal ni para la salud del fotógrafo, ¿sería ético manipular al ejemplar, limpiarlo y adecentarlo un poco, colocarlos en un entorno más despejado, y hacerle un retrato en el que no pareciera una sabandija siniestra sino una criaturita simpática, devolviéndolo después al lugar donde estaba, en perfectas condiciones?
El asunto no es tan sencillo como pudiera parecer, y no tiene una respuesta de sí o no.
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
Ya quedó claro que las manipulaciones que supongan un daño para la especie a fotografíar son inadmisibles.
Sin embargo, dejaba abierta una pregunta: ¿Qué pasa con la manipulación que objetivamente no suponga ningún perjuicio para la especie a fotografiar y en cambio sea necesaria para conseguir una imagen de más calidad?. Para que nadie se confunda estoy hablando de manipulaciones sobre el animal o planta, no de manipulaciones sobre la imagen, que ese es otro debate.
Pocas de las espectaculares fotografías de animales silvestres que vemos y que nos gustaría ser capaces de hacer algún día son fruto de la suerte o la casualidad. Lo normal es que detrás de ellas haya semanas o meses de planificación y un minucioso conocimiento de la especie a fotografíar.
Pero muchas de estas fotografías requieren de manipulaciones sobre el medio y se plantea la cuestíon de dónde están los límites de lo aceptable... Fotografiar pájaros usando comederos o bebederos artificiales para atraerlos, ¿es ético?. Colocar anfibios o peces momentaneamente en un acuario para fotografiarlos ¿es ético? ¿cómo se fotografiaria a un pez que habita en un arroyo sin usar un acuario?
Tomemos el caso de los herpetos. Mucha gente, tal vez la mayoría de la población, cree que los reptiles son animales asquerosos, repulsivos o temibles. Si preguntamos cómo es un reptil al tacto, mucha gente responde que fríos, viscosos y húmedos, lo que demuestra claramente que jamás han tocado uno. Esa descripción puede ser válida para los anfibios, pero la gente que ha acariciado un lagarto o una serpiente sabe que son agradables y suaves al tacto, secos y que su temperatura es la del medio, por lo que pueden estar más calientes que nosotros mismos. Los reptiles no tienen una temperatura 'fría', tienen una temperatura variable, que es muy distinto, y pueden estar más fríos que nosotros, a la misma temperatura, o más calientes. Pero la gente les teme, y los viste de los atributos que considera más desagradables.
Soy de la opinión de que se puede hacer un poquito de labor de concienciación a través de la fotografía, que gente que nunca se ha parado a mirar detenidamente a un sapillo o a una salamanquesa y piensa que son bichos asquerosos y viscosos que como mejor están es muertos, puede ver una fotografía de uno de estos animales y pensar "hey, pues si parece un bicho simpatico y todo" y lo vea de otra forma a partir de entonces, o se replantee su opinión... no es que vayan a gustarle de repente, pero lo mismo medita acerca de si hay que salir con la escoba a matar cualquier bicho que se arrastre por el suelo...
Muchas veces, si no siempre, el miedo nace del desconocimiento, y la fotografía es un medio de conocer. Por eso, si pretendemos hacer labor de concienciación a través de la fotografía, es importante la imagen del sujeto que vamos a trasmitir. Mucha gente jamás se acercaría a un sapo para mirarlo de cerca, pero sí que puede mirar con detenimiento una foto que le llame la atención...
Ahora bien, una foto mal elegida puede contribuir a reforzar la opinión negativa que la gente tiene, antes que a combatirla. Muchos reptiles son criaturas tímidas que se cobijan bajo las piedras o entre la hojarasca. Una imagen de un reptil sucio de tierra y semioculto entre la vegetación que mira huraño a cámara es precisamente el tipo de imagen negativa y prejuiciosa que la gente tiene de los reptiles. Publicar una fotografía así podría contribuir a reafirmar a la gente en sus prejuicios y en sus temores. Justo el efecto contrario al que pretendíamos conseguir.
En este caso, y suponiendo que se poseen los conocimientos necesarios para manejar uno de estos animales sin riesgo para el bienestar del animal ni para la salud del fotógrafo, ¿sería ético manipular al ejemplar, limpiarlo y adecentarlo un poco, colocarlos en un entorno más despejado, y hacerle un retrato en el que no pareciera una sabandija siniestra sino una criaturita simpática, devolviéndolo después al lugar donde estaba, en perfectas condiciones?
El asunto no es tan sencillo como pudiera parecer, y no tiene una respuesta de sí o no.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Bufo bufo
Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
En lo profundo de la Sierra de Cazorla, mientras buscaba a la esquiva Lagartija de Valverde y me dispersaba fotografiando jóvenes lagartos, apareció a plena luz del día este visitante al que no había invitado: un enorme y verrugoso sapo común (Bufo bufo).
Ya que se había presentado allí de forma voluntaria, decidí aprovechar para retratarlo. Al amigo sapo no le gustó que le acercara la cámara y reaccionó de forma malhumorada y agresiva.
Ante mi atónita mirada, se hinchó de aire hasta amenazar con estallar, arqueó el lomo al tiempo que bajaba la cabeza, mostrando su dorso y las desarrolladas glándulas parótidas hacía el objetivo de la cámara, y de repente, y haciendo gala de una agilidad y arrojo que dificilmente se le supone a un rechoncho sapo, se abalanzó de un salto contra el objetivo, embistiendo con decisión y topando con la cabeza contra el filtro UV que afortunadamente llevaba puesto para proteger la lente del objetivo de las salpicaduras de agua (y sin saberlo, de las mucosidades cutáneas de los sapos).
Tras tan contundente ataque intentó la retirada y al poner yo la mano frente a él, repitió la secuencia de acciones, embistiendo esta vez mi mano.
Conocía las dos primeras estrategias antidepredatorias. Hincharse de aire y encorvarse le hace parecer más grande, y llegado el caso, ser más dificil de tragar por las culebras, uno de sus principales depredadores. Pero no conocía su capacidad de atacar al oponente en lo que a todas luces es un farol, ya que su verdadera defensa, las glándulas venenosas que cubren su piel, es un tipo de defensa pasiva que solo actua al ser mordido, y carece de dientes u otras armas ofensivas con las que atacar a un oponente, más allá de topar con la roma cabeza.
Esperé un poco para ver si se tranquilizaba, pero no colaboró en ningún momento, impidiendo que le pudiera hacer alguna foto en condiciones, así que dejé que se marchara a continuar con sus asuntos de sapo entre la frondosa vegetación de la orilla del río.
En definitiva, un sapo muy antipático. Nada que ver con los graciosos sapillos marroquís o el galardonado sapo corredor, que posaban como modelos profesionales.
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
En lo profundo de la Sierra de Cazorla, mientras buscaba a la esquiva Lagartija de Valverde y me dispersaba fotografiando jóvenes lagartos, apareció a plena luz del día este visitante al que no había invitado: un enorme y verrugoso sapo común (Bufo bufo).
Ya que se había presentado allí de forma voluntaria, decidí aprovechar para retratarlo. Al amigo sapo no le gustó que le acercara la cámara y reaccionó de forma malhumorada y agresiva.
Ante mi atónita mirada, se hinchó de aire hasta amenazar con estallar, arqueó el lomo al tiempo que bajaba la cabeza, mostrando su dorso y las desarrolladas glándulas parótidas hacía el objetivo de la cámara, y de repente, y haciendo gala de una agilidad y arrojo que dificilmente se le supone a un rechoncho sapo, se abalanzó de un salto contra el objetivo, embistiendo con decisión y topando con la cabeza contra el filtro UV que afortunadamente llevaba puesto para proteger la lente del objetivo de las salpicaduras de agua (y sin saberlo, de las mucosidades cutáneas de los sapos).
Tras tan contundente ataque intentó la retirada y al poner yo la mano frente a él, repitió la secuencia de acciones, embistiendo esta vez mi mano.
Conocía las dos primeras estrategias antidepredatorias. Hincharse de aire y encorvarse le hace parecer más grande, y llegado el caso, ser más dificil de tragar por las culebras, uno de sus principales depredadores. Pero no conocía su capacidad de atacar al oponente en lo que a todas luces es un farol, ya que su verdadera defensa, las glándulas venenosas que cubren su piel, es un tipo de defensa pasiva que solo actua al ser mordido, y carece de dientes u otras armas ofensivas con las que atacar a un oponente, más allá de topar con la roma cabeza.
Esperé un poco para ver si se tranquilizaba, pero no colaboró en ningún momento, impidiendo que le pudiera hacer alguna foto en condiciones, así que dejé que se marchara a continuar con sus asuntos de sapo entre la frondosa vegetación de la orilla del río.
En definitiva, un sapo muy antipático. Nada que ver con los graciosos sapillos marroquís o el galardonado sapo corredor, que posaban como modelos profesionales.
lunes, 16 de febrero de 2009
Sapo común
Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
El sapo común cada vez es menos común.
En estos días los machos se reúnen en estanques y albercas para entonar cantos con los que atraer a las hembras. Normalmente los sapos adultos llevan una vida completamente terrestre, y solamente acuden al agua en la época reproductiva. Sin embargo cada vez les resulta más difícil encontrar los lugares con agua limpia y fresca que necesitan para reproducirse. En ocasiones se ven obligados a caminar varios kilómetros hasta alguno de los pocos puntos adecuados que van quedando. Si en su camino tienen que cruzar una carretera, la tragedia está casi garantizada.
Su iris anaranjado permite distinguirlo fácilmente de otras especies semejantes como el sapo corredor.
La foto está hecha al lado de una alberca donde había no menos de 25 o 30 sapos. Este elevado número, aunque podría interpretarse como indicativo de que la especie es abundante, me temo que significa más bien que en la zona escasean los lugares con agua adecuados, obligando a todos los sapos de los alrededores a reunirse en los últimos pozos y albercas que quedan.
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Bufo
Especie: Bufo bufo (Linnaeus, 1758)
El sapo común cada vez es menos común.
En estos días los machos se reúnen en estanques y albercas para entonar cantos con los que atraer a las hembras. Normalmente los sapos adultos llevan una vida completamente terrestre, y solamente acuden al agua en la época reproductiva. Sin embargo cada vez les resulta más difícil encontrar los lugares con agua limpia y fresca que necesitan para reproducirse. En ocasiones se ven obligados a caminar varios kilómetros hasta alguno de los pocos puntos adecuados que van quedando. Si en su camino tienen que cruzar una carretera, la tragedia está casi garantizada.
Su iris anaranjado permite distinguirlo fácilmente de otras especies semejantes como el sapo corredor.
La foto está hecha al lado de una alberca donde había no menos de 25 o 30 sapos. Este elevado número, aunque podría interpretarse como indicativo de que la especie es abundante, me temo que significa más bien que en la zona escasean los lugares con agua adecuados, obligando a todos los sapos de los alrededores a reunirse en los últimos pozos y albercas que quedan.
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