Clase: Insecta
Orden: Coleoptera
Familia: Dryophthoridae
Género: Rhynchophorus
Especie: Rhynchophorus ferrugineus Olivier, 1790
Corría el año 1994 y los ayuntamientos de la costa mediterránea española se afanaban en engalanar los paseos marítimos a base de palmeras. Ese año, un cargamento de palmeras procedentes de Egipto llegó al puerto de Almuñecar portando larvas de un gorgojo nativo del sudeste asiático que se había extendido por la orilla sur del Mare Nostrum cual Atila de las palmeras, y que pronto se convertiría en un verdadero quebradero de cabeza para las administraciones autonómicas y municipales de la orilla norte, que invertirían a partir de entonces ingentes cantidades de dinero en una guerra que 16 años después parecen estar perdiendo.
Todos los tratamientos fitosanitarios que se han ensayado, así como la tala sistemática de palmeras infectadas y su posterior quema o trituración, parecen haber fracasado en el intento de frenar la expansión de este gorgojo. Por su parte, la prensa escrita y la televisión han contribuido a convertir a este escarabajo en una especie invasora mediática, y junto con el mejillón cebra y el mosquito tigre, rellena los telediarios veraniegos y los periódicos locales escasos de noticias más importantes. Ahora parece que se está logrando frenar su avance, ahora parece que el 'picudo rojo' contraataca con energía renovada y gana terreno, ahora más parece una plaga bíblica que una plaga y las palmeras dañadas amenazan con caer sobre nuestras cabezas cual espadas de Damocles, ahora la culpa la tienen las administraciones que no hacen nada, ahora la culpa la tienen la dejadez de los propietarios privados que mantienen sus palmeras infectadas...
El bicho en sí es inconfundible. Un gorgojo enorme para los tamaños que por aquí tienen los gorgojos, de color rojo ferruginoso (de ahí su nombre científico) con manchas negras de extensión variable sobre su tórax, y muy activo durante los días calurosos. Es un volador excelente, lo que le permite desplazarse con facilidad grandes distancias en busca de palmeras.
Al que ilustra esta entrada lo encontré en el cinturón de la ciudad de Granada, donde no sé si era conocida su presencia o no, aunque tampoco es algo muy sorprendente teniendo en cuenta que desembarcó en Europa por primera vez en la costa granadina. No hay muchas palmeras por la zona, aunque las que hay parece que tienen los días contados.


