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lunes, 7 de junio de 2010

Probando el Nikkor 70-200 2.8 VR

Clase: Magnoliopsida
Orden: Apiales
Familia: Apiaceae


Sierra del Chaparral (Granada), mayo 2010.

La otra tarde estuve probando el objetivo Nikkor 70-200 2.8 VR de un amigo, un objetivo profesional de gama alta muy popular entre fotógrafos de toda índole, montado sobre un cuerpo Nikon D300s. No es mi intención empezar a hacer aquí análisis de material, para ello hay ya muchas webs especializadas que lo hacen muy bien, pero sí me gustaría compartir algunas sensaciones subjetivas.

Se trata de un zoom FX grande y pesado. Un objetivo ideado para usarlo a mano alzada, si no, ¿para qué el VR?, que pesa 1,5 Kg. garantiza tras algunas horas de tirar fotos a pulso, si uno no está fuerte o se apunta al gimnasio, agujetas y tendinitis varias en el brazo. El peso de la lente se ve compensado, eso sí, con lo aligerado que queda el bolsillo de uno tras comprarlo.

Tamaño, peso y precio, esas son las tres únicas desventajas que tiene. Respecto a calidad de fabricación, luminosidad, nitidez y bokeh, uno, acostumbrado a usar lentes baratas, se da cuenta enseguida de que está jugando en otra división. Si he de ser sincero, creo que la diferencia de precio es mucho mayor que la diferencia de calidad, pero no hay ninguna duda de que es fácil separar a simple vista las fotos hechas con una lente profesional como esta y las que están hechas con lentes de similares focales del rango de los 500 a 1000 €.

El autofocus funciona rápido y suave como la seda, la focal y el diafragma de nueve hojas aseguran un desenfoque del fondo muy elegante, y la apertura máxima de f/2.8 permiten aprovechar esas luces bonitas del final de la tarde, donde otros objetivos más baratos se quedan 'cegatos'.

Me queda la duda de hasta que punto uno puede moverse con despreocupación por terreno difícil propenso a tropezones y caídas o cruzar un río saltando de resbaladiza piedra en resbaladiza piedra, cuando en la mano se lleva un equipo cuyo coste (cuerpo, objetivo, flash y demás accesorios) supera de largo los 4.000 euros. Los que somos pobres, corremos el riesgo de acabar más pendientes de cuidar el equipo... ¡que de hacer fotos! ;-)