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sábado, 7 de junio de 2008

Ingenuidad invertebrada

Clase: Insecta
Orden: Neuroptera
Familia: Ascalaphidae
Género: Libelloides
Especie: Libelloides baeticus (Rambur, 1842)


Este macho de Libelloides baeticus reaccionó de un modo muy divertido cuando me acerqué con la cámara. Haciendo gala de una ingenuidad enternecedora, giró hasta colocarse justo detrás del tallo en el que estaba posado, en un intento por ocultarse de mí. Se trata evidentemente de una reacción instintiva que parece no tener en cuenta el grosor del tallo que se supone debe ocultarlo de la vista del posible depredador. El resultado fué, ciertamente, bastante cómico. Estrategia correcta, tallo equivocado.

Los insectos, al tener vidas muy cortas, no pueden permitirse el lujo de aprender por la experiencia. Por tanto, "nacen aprendidos", sabiendo de forma innata todo lo que necesitan saber para sobrevivir el tiempo suficiente y garantizar la siguiente generación, objetivo casi único de su corta vida adulta.

Esto que es una indudable ventaja en seres que en el mejor de los casos viven tan solo unas semanas (en su forma de imago), hace también su comportamiento más rígido y predecible, reaccionando de modo preestablecido ante los estímulos.

Pero que nadie se sienta superior. No es mejor ni peor, simplemente otra estrategia, y de hecho les va bastante bien. Todavía está por ver si nuestra sobrevalorada inteligencia nos permite sobrevivir tantos millones de años como los insectos llevan pululando sobre el planeta. Los insectos vieron con sus ojos compuestos nacer a los dinosaurios y los vieron desaparecer, y vieron aparecer a los mamíferos y a las aves, y hace muy poquito, al hombre... ¿nos verán desaparecer también? Pues si no espabilamos, yo diría que sí.

5 comentarios:

  1. :) A mi también me lo han hecho, son una monada.

    Una solución, si vas acompañado, es quedarte quieto y que otra persona se ponga a 90 grados, entonces se esconde de la otra y te enseña el perfil bueno.

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  2. Nosotros sí que somos ingenuos. Ingenuos por creernos superiores e ingenuos por pensar que si seguimos así, sobreviviremos. Preciosa la foto. Sigo sin encontrarlos, pero no desespero.

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  3. frikosal: son una monada con esa cara de peluche despeinado, pero son depredadores feroces y tienen afiladas mandíbulas. En una ocasión cogí uno por sus alas y me quedé asombrado de ver cómo intentaba revolverse abriendo y cerrando las mandíbulas tratando de alcanzar mis dedos. Hubiera sido interesante comprobar cuanta fuerza pueden ejercer sobre la piel y si pueden o no perforarla, o cuales son los efectos de su mordisco, pero no tenía ningún ayudante a mano.

    elfriki: no desesperes, seguro que los encuentras. Donde hay, suele haber muchos (y de diferentes especies), y desde luego no pasan inadvertidos. Es imposible no verlos.

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  4. Muy simpático el bichito. ¡Y muy graciosa la anécdota!

    Saludos.

    Verónica

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  5. "Todavía está por ver si nuestra sobrevalorada inteligencia nos permite sobrevivir tantos millones de años como los insectos llevan pululando sobre el planeta."

    Supongo que eres consciente de la aberración filogenética que acabas de cometer aquí, quiero creer que de forma consciente y un tanto tramposa. Estás comparando una especie (la nuestra), con toda una clase (la de los insectos). Para ser justos, la comparación debería ser con la clase Mammalia a la que pertenecemos, que también convivió con los dinosaurios. Aunque parte de razón tienes, ya que los insectos llevan el doble de tiempo sobre la Tierra que los mamíferos.
    Un saludo.

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