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jueves, 23 de octubre de 2008

La lagartija curiosa

Clase: Reptilia
Orden: Squamata
Familia: Lacertidae
Género: Podarcis
Especie: Podarcis hispanica (Steindachner, 1870)


Las lagartijas ibéricas, a pesar de lo avanzado del otoño y de que las temperaturas empiezan a descender, aprovechan los momentos de sol para asomarse a la puerta de sus refugios.

La de la foto, lejos de huir, parecía realmente interesada en el objetivo de la cámara, que en el momento de hacer la foto estaba a unos 10 centímetros, y ladeaba repetidas veces la cabeza para ver mejor ese extraño cíclope con un enorme ojo de cristal que la miraba con interés. Es posible que no identificara la forma y colores de la cámara con ningún depredador, como les ocurre a los pájaros de algunas islas que nunca estuvieron habitadas por humanos y que no huyen ante su presencia debido a que no los asocian con ningún peligro conocido. O puede que su finísimo olfato le permitiera percibir los olores no orgánicos de la cámara, delatándola como un elemento inerte al igual que la roca o la madera muerta.

El autor de No Cropping Zone señalaba hace algún tiempo en un artículo sobre cómo acercarse a un sujeto huidizo para fotografiarlo, que le sorprendía cómo algunos pequeños animales (él hablaba de insectos) huyen con facilidad durante la aproximación a media y corta distancia y sin embargo una vez se ha conseguido acercarse hasta una distancia muy corta parecen ignorar por completo a la cámara y al fotógrafo, como si a esa cortísima distancia interpretaran por separado las partes más próximas de la cámara, perdiendo la visión de conjunto del fotógrafo.

Existiría pues una distancia umbral tal que, hasta alcanzarla la probabilidad de huida sería muy alta, tanto mayor cuanto más nos acercamos a la distancia de huida (la distancia de huida depende de la especie y de la temperatura, entre otros factores), pero que una vez superada, la probabilidad de huida vuelve a decrecer y se hace muy pequeña. Esta distancia umbral suele estar muy próxima al sujeto, a unos pocos centímetros.

He podido comprobar en varias ocasiones que
lo que J. Kimbler comentaba respecto de los insectos, es válido para las lagartijas. Es difícil acercarse sin que huyan cuando se está a un metro de ellas, pero cuando el extremo del objetivo está a menos de 10 centímetros, les puedes dar con él en la cabeza (suavemente por supuesto) que ni se inmutan. Por supuesto, esto no es una ciencia exacta y estamos hablando más bien de tendencias y probabilidades, y por supuesto se entiende que nos comportamos todo el tiempo como se debe uno comportar frente a un sujeto al que no se quiere asustar, si hacemos movimientos bruscos todo lo anterior deja de tener sentido.

2 comentarios:

  1. En este blog no apoyamos el comercio de reptiles como mascotas y no se permiten anuncios de compra-venta de animales. Para ello ya existen otras webs, portales y foros.

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