Clase: Reptilia
Orden: Squamata
Familia: Colubridae
Género: Malpolon
Especie: Malpolon monspessulanus (Hermann, 1809)
Lo siento por el que haya llegado hasta aquí buscando imágenes idílicas de fauna y flora, la foto de hoy no es agradable de ver, pero refleja una realidad cotidiana en todas nuestras carreteras. En estos días de otoño se produce el segundo pico de atropellos de culebras en las carreteras españolas, menor que el de primavera, cuando los machos entran en celo y cegados por el ardor amoroso cruzan las carreteras sin mirar, pero también muy importante, y que supone una segunda mantanza anual de nuestros infravalorados ofidios.
Pensaba hacer un post hablando de los atropellos de animales en las carreteras, pero no podría hacerlo mejor de lo que ya lo hizo Jose Joaquín Santos en su blog Gerena Verde, en el magnífico artículo "Carreteras de sangre...", cuya lectura recomiendo a cualquiera con una mínima sensibilidad hacia la Naturaleza para tomar conciencia de la verdadera magnitud de este problema.
Este año he visto vivos cuatro adultos y un juvenil de culebra bastarda (muertos mejor no llevar la cuenta), aunque no pude fotografiar a ninguno, pues la culebra bastarda, por si no lo sabían, es el ofidio más rápido de la fauna ibérica, aunque evidentemente menos rápido que los coches.
Un gran número de los atropellos se producen en carreteras comarcales poco transitadas, a veces en el interior de Parques Naturales como es el caso de la de la foto, donde costaría muy poco ir atento a la carretera y con una velocidad moderada que permitiera evitar atropellar a estos y otros animales. A veces es imposible evitar el atropello, pero otras muchas es simple falta de sensibilidad con este problema. Soy consciente de que si de vez en cuando sigue muriendo algún lince atropellado, pedir respeto por sapos y culebras es un poco ingenuo, pero si cuatro de los conductores que lean esto, conducen a partir de ahora más atentos y conscientes del problema en zonas de riesgo, me doy por satisfecho.
Entradas relacionadas:
DOR
sábado, 9 de octubre de 2010
jueves, 7 de octubre de 2010
Retrato de un escarabajo longicornio
Clase: Insecta
Orden: Coleoptera
Familia: Cerambycidae?
Es misión del fotógrafo sacar guapo al retratado. Pocas mentiras hay más grandes que la que afirma que la cámara fotografía 'lo que hay'. Si fuera así, no existirían buenos y malos fotógrafos, sino buenas y malas cámaras, pues accionar los mandos de una cámara es muy sencillo y cualquiera puede hacerlo, pero ver "el lado bueno" del retratado requiere el ojo de los buenos fotógrafos. Y por 'retratado' me refiero a una persona, a un escarabajo, a un paisaje o a un bodegón. Por eso es tan fácil hacer fotos y tan difícil hacer buenas fotos. Es muy fácil comprarse una cámara, pero es muy difícil entrenar al ojo para ver el lado bueno del retratado.
Aunque a veces parece difícil sacar guapo al retratado. A veces parece que debemos conformarnos con sacarlo lo menos feo posible.
Orden: Coleoptera
Familia: Cerambycidae?
Es misión del fotógrafo sacar guapo al retratado. Pocas mentiras hay más grandes que la que afirma que la cámara fotografía 'lo que hay'. Si fuera así, no existirían buenos y malos fotógrafos, sino buenas y malas cámaras, pues accionar los mandos de una cámara es muy sencillo y cualquiera puede hacerlo, pero ver "el lado bueno" del retratado requiere el ojo de los buenos fotógrafos. Y por 'retratado' me refiero a una persona, a un escarabajo, a un paisaje o a un bodegón. Por eso es tan fácil hacer fotos y tan difícil hacer buenas fotos. Es muy fácil comprarse una cámara, pero es muy difícil entrenar al ojo para ver el lado bueno del retratado.
Aunque a veces parece difícil sacar guapo al retratado. A veces parece que debemos conformarnos con sacarlo lo menos feo posible.
martes, 5 de octubre de 2010
Historias de culebras
Clase: Reptilia
Orden: Squamata
Familia: Colubridae
Género: Natrix
Especie: Natrix natrix (Linnaeus, 1758)
El otro día vi en una calle de un pueblo de Córdoba un pequeño juvenil de culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Es el segundo juvenil de esta especie que veo este año en el casco urbano de una población.
El primero fue en primavera, en un pueblo muy próximo a la ciudad de Granada. La ví un día deslizarse furtivamente por una pared de una calle muy transitada, tanto por coches como por peatones, por lo que temí que no tuviera un futuro muy prometedor. Unos días después volví a verla, no muy lejos de donde lo había visto la primera vez, lo que me hizo pensar que se había establecido de forma permanente (y poco sensata) en la zona. Esta vez me quedé observandola un rato, de forma disimulada para no llamar la atención de la gente sobre ella.
Es increíble cómo puede deslizarse una pequeña culebra por una pared de una calle llena de gente sin que nadie repare en ella, hasta ese punto son discretos y disimulados estos animales, pero yo sabía que si seguía campeando por allí era cuestión de tiempo que alguien la viera o algún coche la atropellara, así que decidí que si la volvía a ver intentaría capturarla y llevarla a un lugar menos peligroso.
Por desgracia no llegué a tiempo. Unos días después encontré el cadáver de la pequeña culebra, con la cabeza concienzudamente pisoteada, siendo devorado por un ejército de hormigas al lado de un contenedor de basura. El heroico ciudadano que había librado al mundo de tan peligrosa 'bicha' debía haber intentado tirarla a la basura, imagino que transportándola con un palo por si incluso después de muerta pudiera dañarle con su ponzoña imaginaria o echarle mal de ojo o quién sabe qué, y se le debió caer al suelo justo al lado del contenedor, y allí se quedó.
En realidad, la presencia de esta culebra en el interior de las poblaciones no es algo inusual, siendo probablemente la especie de ofidio más antropófila de la mitad sur ibérica. Esta misma especie es la que protagonizó un rocambolesco circo mediático en el verano del 2008 en un barrio de Motril.
Aquí pongo tres ejemplos de los titulares (con enlaces a los artículos) con que algunos periódicos airearon el tema aquel verano. Además de la prensa escrita, acudieron también radios y televisiones locales y nacionales, y todos trataron la noticia con el acostumbrado rigor y falta de sensacionalismo con que suelen tratar estos temas:
Una serpiente de 2,5 metros atemoriza a los vecinos de un bloque de Motril
Una serpiente de 2,5 metros anida en un tejado de Motril y desata el pánico entre los vecinos
Fumigarán el tejado del edificio de Motril en el que anida una serpiente de dos metros
Observese cómo de los primeros titulares al último la serpiente encogió medio metro. En el segundo enlace, en un artículo del Ideal del 4 de junio de 2008 se ve una foto de la 'temible' serpiente. Comparar el tamaño de la culebra en relación a las tejas y después releer el titular hablando de 2,5 metros, algo no encaja. Al final resultó ser una culebra de herradura de 60 cm, según me comunicó personalmente uno de los técnicos que participó en los intentos por capturar al animal.
Los titulares anteriores llaman aún más la atención si consideramos que la presencia de esta especie de culebra en tejados antiguos de teja tradicional, en los que crían pájaros, es algo relativamente frecuente y sobradamente documentado, así como la inclinación de este ofidio a establecerse en edificios abandonados o incluso habitados.
Cuando el otro día vi a la segunda cría, no pude evitar acordarme de la primera y su trágico, pero desgraciadamente frecuente, final.
En esta época otoñal se produce la dispersión de los juveniles recién nacidos de nuestras culebras, que se alejan del territorio de sus padres para tratar de encontrar el suyo propio y un lugar adecuado donde pasar el frío invierno. Mucho más inocentes que los adultos, se enfrentan a un peligroso viaje que la mayoría no superará. A los numerosos depredadores naturales se unen los gatos y perros domésticos, las mortales carreteras y la incomprensión de la gente, que por ignorancia o miedos imaginarios perseguirán con saña a cualquier culebra que vean.
Es en esta época cuando la abundancia de juveniles en dispersión hace más fácil que la gente normal vea a estas pequeñas e inofensivas criaturas, que en ocasiones se adentran en los pueblos y ciudades, llegando a veces a entrar en las casas y garages. Excepto las víboras, todas nuestras culebras son inofensivas. Cumplen una importante función reguladora en los ecosistemas, actuando como depredadores de roedores y pajarillos y sirviendo de presas a otros depredadores, incluyendo algunos tan amenazados como el águila culebrera (Circaetus gallicus) que depende casi por completo de la abundancia de culebras para sobrevivir.
Así que aprovecho para recordar que todas las culebras están protegidas por la ley, e invitar a que si vemos alguna culebra por la calle, o cruzando un camino, o en la carretera, no es necesario rascarle la cabeza, ni darle besos, ni encontrarla encantadora, basta con dejarla seguir su camino en paz.
Nota: Tampoco hay que matar a las víboras, pero en este caso sí se debe actuar con precaución, pues aunque las tres especies de víboras ibéricas no son tan venenosas como los vipéridos de otras regiones del mundo, sí que tienen cierto riesgo para la salud. Si es en el campo, dejarla en paz es la mejor idea, y si se ha metido donde no debe, avisar a alguien cualificado para manejarla sin riesgo para las personas ni para el animal. Igualmente están protegidas por la ley, y en el caso de la hocicuda, en peligro de extinción. Distinguirlas de las inofensivas culebras es muy fácil. En la siguiente web hay información de sobra para reconocerlas: www.viborasdelapeninsulaiberica.com.
Orden: Squamata
Familia: Colubridae
Género: Natrix
Especie: Natrix natrix (Linnaeus, 1758)
El otro día vi en una calle de un pueblo de Córdoba un pequeño juvenil de culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Es el segundo juvenil de esta especie que veo este año en el casco urbano de una población.
El primero fue en primavera, en un pueblo muy próximo a la ciudad de Granada. La ví un día deslizarse furtivamente por una pared de una calle muy transitada, tanto por coches como por peatones, por lo que temí que no tuviera un futuro muy prometedor. Unos días después volví a verla, no muy lejos de donde lo había visto la primera vez, lo que me hizo pensar que se había establecido de forma permanente (y poco sensata) en la zona. Esta vez me quedé observandola un rato, de forma disimulada para no llamar la atención de la gente sobre ella.
Es increíble cómo puede deslizarse una pequeña culebra por una pared de una calle llena de gente sin que nadie repare en ella, hasta ese punto son discretos y disimulados estos animales, pero yo sabía que si seguía campeando por allí era cuestión de tiempo que alguien la viera o algún coche la atropellara, así que decidí que si la volvía a ver intentaría capturarla y llevarla a un lugar menos peligroso.
Por desgracia no llegué a tiempo. Unos días después encontré el cadáver de la pequeña culebra, con la cabeza concienzudamente pisoteada, siendo devorado por un ejército de hormigas al lado de un contenedor de basura. El heroico ciudadano que había librado al mundo de tan peligrosa 'bicha' debía haber intentado tirarla a la basura, imagino que transportándola con un palo por si incluso después de muerta pudiera dañarle con su ponzoña imaginaria o echarle mal de ojo o quién sabe qué, y se le debió caer al suelo justo al lado del contenedor, y allí se quedó.
En realidad, la presencia de esta culebra en el interior de las poblaciones no es algo inusual, siendo probablemente la especie de ofidio más antropófila de la mitad sur ibérica. Esta misma especie es la que protagonizó un rocambolesco circo mediático en el verano del 2008 en un barrio de Motril.
Aquí pongo tres ejemplos de los titulares (con enlaces a los artículos) con que algunos periódicos airearon el tema aquel verano. Además de la prensa escrita, acudieron también radios y televisiones locales y nacionales, y todos trataron la noticia con el acostumbrado rigor y falta de sensacionalismo con que suelen tratar estos temas:
Una serpiente de 2,5 metros atemoriza a los vecinos de un bloque de Motril
Una serpiente de 2,5 metros anida en un tejado de Motril y desata el pánico entre los vecinos
Fumigarán el tejado del edificio de Motril en el que anida una serpiente de dos metros
Observese cómo de los primeros titulares al último la serpiente encogió medio metro. En el segundo enlace, en un artículo del Ideal del 4 de junio de 2008 se ve una foto de la 'temible' serpiente. Comparar el tamaño de la culebra en relación a las tejas y después releer el titular hablando de 2,5 metros, algo no encaja. Al final resultó ser una culebra de herradura de 60 cm, según me comunicó personalmente uno de los técnicos que participó en los intentos por capturar al animal.
Los titulares anteriores llaman aún más la atención si consideramos que la presencia de esta especie de culebra en tejados antiguos de teja tradicional, en los que crían pájaros, es algo relativamente frecuente y sobradamente documentado, así como la inclinación de este ofidio a establecerse en edificios abandonados o incluso habitados.
Cuando el otro día vi a la segunda cría, no pude evitar acordarme de la primera y su trágico, pero desgraciadamente frecuente, final.
En esta época otoñal se produce la dispersión de los juveniles recién nacidos de nuestras culebras, que se alejan del territorio de sus padres para tratar de encontrar el suyo propio y un lugar adecuado donde pasar el frío invierno. Mucho más inocentes que los adultos, se enfrentan a un peligroso viaje que la mayoría no superará. A los numerosos depredadores naturales se unen los gatos y perros domésticos, las mortales carreteras y la incomprensión de la gente, que por ignorancia o miedos imaginarios perseguirán con saña a cualquier culebra que vean.
Es en esta época cuando la abundancia de juveniles en dispersión hace más fácil que la gente normal vea a estas pequeñas e inofensivas criaturas, que en ocasiones se adentran en los pueblos y ciudades, llegando a veces a entrar en las casas y garages. Excepto las víboras, todas nuestras culebras son inofensivas. Cumplen una importante función reguladora en los ecosistemas, actuando como depredadores de roedores y pajarillos y sirviendo de presas a otros depredadores, incluyendo algunos tan amenazados como el águila culebrera (Circaetus gallicus) que depende casi por completo de la abundancia de culebras para sobrevivir.
Así que aprovecho para recordar que todas las culebras están protegidas por la ley, e invitar a que si vemos alguna culebra por la calle, o cruzando un camino, o en la carretera, no es necesario rascarle la cabeza, ni darle besos, ni encontrarla encantadora, basta con dejarla seguir su camino en paz.
Nota: Tampoco hay que matar a las víboras, pero en este caso sí se debe actuar con precaución, pues aunque las tres especies de víboras ibéricas no son tan venenosas como los vipéridos de otras regiones del mundo, sí que tienen cierto riesgo para la salud. Si es en el campo, dejarla en paz es la mejor idea, y si se ha metido donde no debe, avisar a alguien cualificado para manejarla sin riesgo para las personas ni para el animal. Igualmente están protegidas por la ley, y en el caso de la hocicuda, en peligro de extinción. Distinguirlas de las inofensivas culebras es muy fácil. En la siguiente web hay información de sobra para reconocerlas: www.viborasdelapeninsulaiberica.com.
domingo, 3 de octubre de 2010
Almost White Background Series — Langosta egipcia (II): Tamaño aparente de la fuente de luz
Clase: Insecta
Orden: Orthoptera
Familia: Acrididae
Género: Anacridium
Especie: Anacridium aegyptium (Linnaeus, 1764)
En la entrada anterior de esta serie decía que por fín había conseguido controlar los brillos en la cutícula del Anacridium gracias a una cosa llamada 'tamaño aparente de la fuente de luz'. Veamos un poco de qué se trata.
A la hora de iluminar un objeto, y un saltamontes es tan buen objeto como cualquier otro, lo que importa no es el tamaño de la fuente de luz, ni tampoco es cómo nosotros vemos a la fuente de luz, lo importante es cómo ve el objeto a la fuente de luz.
Por eso en fotografía se habla de 'tamaño aparente de la fuente de luz' porque no depende tanto del tamaño real de la fuente de luz sino del objeto iluminado y su 'percepción' subjetiva de ese tamaño. Entrecomillo la palabra percepción porque aunque un saltamontes tiene efectivamente percepción, esto es aplicable también a cualquier objeto inanimado.
El ejemplo que se pone siempre es muy claro (claro, por eso lo pondrán siempre de ejemplo), el Sol. El sol es una fuente de luz. Es una fuente de luz enorme y a nuestra escala, inagotable. Es una bola de fuego con un diámetro de casi millón y medio de kilómetros, unas 100 veces el diámetro de nuestro planeta. Sin embargo cuando en el mediodía de un día despejado fotografiamos un escarabajo con élitros brillantes, el sol aparece reflejado como un punto brillante. Si usamos un flash sin difusor, también aparece como un punto brillante sobre el caparazón del bicho. El flash mide unos centímetros, el sol millones de kilómetros, ambos aparecen como puntos sobre el escarabajo.
Lo que ocurre, como ya sospechará el lector, es que el Sol está más lejos de lo que somos capaces de imaginar, por lo que lo vemos pequeño (tamaño aparente) mientras que el flas está cerca, pero es realmente pequeño, por lo que lo vemos como es, pequeño (pero sigue siendo un tamaño aparente).
Un objeto iluminado por una fuente de luz tiene una parte iluminada, una parte en sombra y una parte de transición entre la parte iluminada y la parte en sombra. Cómo de ancha sea esa zona de transición determina que hablemos de luz blanda o luz dura.
Lo que determina que la luz sea blanda o dura es precisamente el tamaño aparente de la fuente de luz vista por el objeto. Así de simple. En la práctica, esto quiere decir que si tenemos una fuente de luz pequeña, pero situada lo suficientemente cerca de un objeto lo suficientemente pequeño como para que 'vea' la fuente de luz lo suficientemente grande, obtendremos una iluminación suave, con luz blanda y una zona de transición de las zonas iluminadas a las zonas en sombra ancha y gradual.
Orden: Orthoptera
Familia: Acrididae
Género: Anacridium
Especie: Anacridium aegyptium (Linnaeus, 1764)
En la entrada anterior de esta serie decía que por fín había conseguido controlar los brillos en la cutícula del Anacridium gracias a una cosa llamada 'tamaño aparente de la fuente de luz'. Veamos un poco de qué se trata.
A la hora de iluminar un objeto, y un saltamontes es tan buen objeto como cualquier otro, lo que importa no es el tamaño de la fuente de luz, ni tampoco es cómo nosotros vemos a la fuente de luz, lo importante es cómo ve el objeto a la fuente de luz.
Por eso en fotografía se habla de 'tamaño aparente de la fuente de luz' porque no depende tanto del tamaño real de la fuente de luz sino del objeto iluminado y su 'percepción' subjetiva de ese tamaño. Entrecomillo la palabra percepción porque aunque un saltamontes tiene efectivamente percepción, esto es aplicable también a cualquier objeto inanimado.
El ejemplo que se pone siempre es muy claro (claro, por eso lo pondrán siempre de ejemplo), el Sol. El sol es una fuente de luz. Es una fuente de luz enorme y a nuestra escala, inagotable. Es una bola de fuego con un diámetro de casi millón y medio de kilómetros, unas 100 veces el diámetro de nuestro planeta. Sin embargo cuando en el mediodía de un día despejado fotografiamos un escarabajo con élitros brillantes, el sol aparece reflejado como un punto brillante. Si usamos un flash sin difusor, también aparece como un punto brillante sobre el caparazón del bicho. El flash mide unos centímetros, el sol millones de kilómetros, ambos aparecen como puntos sobre el escarabajo.
Lo que ocurre, como ya sospechará el lector, es que el Sol está más lejos de lo que somos capaces de imaginar, por lo que lo vemos pequeño (tamaño aparente) mientras que el flas está cerca, pero es realmente pequeño, por lo que lo vemos como es, pequeño (pero sigue siendo un tamaño aparente).
Un objeto iluminado por una fuente de luz tiene una parte iluminada, una parte en sombra y una parte de transición entre la parte iluminada y la parte en sombra. Cómo de ancha sea esa zona de transición determina que hablemos de luz blanda o luz dura.
Lo que determina que la luz sea blanda o dura es precisamente el tamaño aparente de la fuente de luz vista por el objeto. Así de simple. En la práctica, esto quiere decir que si tenemos una fuente de luz pequeña, pero situada lo suficientemente cerca de un objeto lo suficientemente pequeño como para que 'vea' la fuente de luz lo suficientemente grande, obtendremos una iluminación suave, con luz blanda y una zona de transición de las zonas iluminadas a las zonas en sombra ancha y gradual.
viernes, 1 de octubre de 2010
Profundidad de campo
Clase: Reptilia
Orden: Squamata
Familia: Gekkonidae
Género: Saurodactylus
Especie: Saurodactylus brosseti Bons & Pasteur, 1957
Ya he hablado en el blog de este tema, pero viene bien refrescar conceptos de vez en cuando (a mí me viene bien). En fotografia se habla de profundidad de campo (PDC o DOF) para referirse a la porción de la escena que aparece razonablemente nítida. El resto de la escena, que no está nítida, se dice que está desenfocada, y lo bonito o agradable que este desenfoque resulte a la vista es lo que se recoge en el ambiguo concepto de bokeh.
El objetivo de la cámara enfoca con precisión únicamente en un plano perpendicular al eje óptico de las lentes (o al menos debería ser plano y perpendicular en las lentes de calidad) situado precisamente a la distancia de enfoque. Solo los puntos situados en ese plano están enfocados. Los puntos situados por delante y por detrás (más cerca y más lejos) de esa distancia comienzan a estar cada vez más desenfocados, tanto más cuanto más lejos se encuentran de ese plano, dejando de ser puntos y transformandose en circulos, los famosos y confusos círculos de confusión1.
Sin embargo, cuando miramos una fotografía no vemos en foco un único plano. Lo que ocurre es que nuestra vista no es perfecta. A pesar de que los humanos tenemos una de las mejores visiones que se pueden encontrar entre los mamíferos, si no la mejor, igualmente tiene un poder de resolución limitado. Cuando dos puntos están separados por determinada distancia muy pequeña, nuestro ojo es incapaz de ver esa distancia y de distinguir si se trata de dos puntos o uno solo. Esta distancia umbral marca la resolución de nuestra visión, y un círculo (de confusión o no) de diametro menor que esta distancia nos resultará indistinguible de un punto.
Así que en la práctica tenemos que en la foto vemos nítidas las cosas que están en el plano de enfoque, las cosas que están hasta cierta distancia por delante de este plano y las cosas que están hasta cierta distacia por detrás. Cómo de ancha es esta región de nitidez y dónde se situa tiene un impacto visual tan tremendo en la imagen resultante, que el ser capaces de controlar la profundidad de campo es casi suficiente para que dejemos de ser 'usuario de cámara fotográfica tomando instantáneas' y pasemos a ser 'fotógrafo haciendo fotografía'2.
1 En realidad, aunque no importa demasiado aquí, creo que el círculo de confusión es el que sobre el sensor tiene por diámetro 0.033 mm, distancia umbral tal que al imprimir la foto a un tamaño normal y mirar la copia a una distancia razonable, una persona con visión normal vería como puntos (en foco) los círculos menores y como círculos (fuera de foco) los mayores. Sí, es confuso, será por eso que los llaman círculo de confusión.
2 'fotógrafo haciendo fotografía' no quiere decir 'buen fotógrafo' ni 'buenas fotos', podemos ser pésimos fotógrafos y nuestras fotos pura basura, pero al menos sera 'nuestra basura'.
Orden: Squamata
Familia: Gekkonidae
Género: Saurodactylus
Especie: Saurodactylus brosseti Bons & Pasteur, 1957
Ya he hablado en el blog de este tema, pero viene bien refrescar conceptos de vez en cuando (a mí me viene bien). En fotografia se habla de profundidad de campo (PDC o DOF) para referirse a la porción de la escena que aparece razonablemente nítida. El resto de la escena, que no está nítida, se dice que está desenfocada, y lo bonito o agradable que este desenfoque resulte a la vista es lo que se recoge en el ambiguo concepto de bokeh.
El objetivo de la cámara enfoca con precisión únicamente en un plano perpendicular al eje óptico de las lentes (o al menos debería ser plano y perpendicular en las lentes de calidad) situado precisamente a la distancia de enfoque. Solo los puntos situados en ese plano están enfocados. Los puntos situados por delante y por detrás (más cerca y más lejos) de esa distancia comienzan a estar cada vez más desenfocados, tanto más cuanto más lejos se encuentran de ese plano, dejando de ser puntos y transformandose en circulos, los famosos y confusos círculos de confusión1.
Sin embargo, cuando miramos una fotografía no vemos en foco un único plano. Lo que ocurre es que nuestra vista no es perfecta. A pesar de que los humanos tenemos una de las mejores visiones que se pueden encontrar entre los mamíferos, si no la mejor, igualmente tiene un poder de resolución limitado. Cuando dos puntos están separados por determinada distancia muy pequeña, nuestro ojo es incapaz de ver esa distancia y de distinguir si se trata de dos puntos o uno solo. Esta distancia umbral marca la resolución de nuestra visión, y un círculo (de confusión o no) de diametro menor que esta distancia nos resultará indistinguible de un punto.
Así que en la práctica tenemos que en la foto vemos nítidas las cosas que están en el plano de enfoque, las cosas que están hasta cierta distancia por delante de este plano y las cosas que están hasta cierta distacia por detrás. Cómo de ancha es esta región de nitidez y dónde se situa tiene un impacto visual tan tremendo en la imagen resultante, que el ser capaces de controlar la profundidad de campo es casi suficiente para que dejemos de ser 'usuario de cámara fotográfica tomando instantáneas' y pasemos a ser 'fotógrafo haciendo fotografía'2.
1 En realidad, aunque no importa demasiado aquí, creo que el círculo de confusión es el que sobre el sensor tiene por diámetro 0.033 mm, distancia umbral tal que al imprimir la foto a un tamaño normal y mirar la copia a una distancia razonable, una persona con visión normal vería como puntos (en foco) los círculos menores y como círculos (fuera de foco) los mayores. Sí, es confuso, será por eso que los llaman círculo de confusión.
2 'fotógrafo haciendo fotografía' no quiere decir 'buen fotógrafo' ni 'buenas fotos', podemos ser pésimos fotógrafos y nuestras fotos pura basura, pero al menos sera 'nuestra basura'.
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