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domingo, 13 de septiembre de 2009

Off-Topic: En ocasiones veo cabras...

Clase: Mammalia
Orden: Artiodactila
Familia: Bovidae
Género: Capra
Especie: Capra pyrenaica hispanica (Schimper, 1948)


En mis correteos campestres veo todo tipo de animales. En este blog recojo algunos de los pequeños, básicamente los que se dejan fotografiar, principalmente insectos, arañas, escorpiones, y también algunos anfibios y reptiles. Pero también veo aves, desde los más pequeños pajarillos hasta las más señoriales águilas.

Y ocasionalmente, veo algún mamífero. Mucho más desconfiados y nocturnos o crepusculares la mayoría, avistar mamíferos silvestres en el monte no es tarea fácil. Sin embargo hay algunas especies que resulta relativamente fácil ver: ciervos, jabalíes, zorros, conejos... son muy abudantes y en ocasiones sorprendentemente descarados. Con menor frecuencia me topo con alguna liebre, una jineta, un armiño... Muchas veces el encuentro se reduce a una visión fugaz del animal escabullendose entre la maleza. Y muchas otras, ni siquiera puedo ver de qué animal se trata y solo escucho el ruido que hace al huir.

Casi nunca intento fotografiarlos, porque las fotos hechas aquí te pillo aquí te mato no salen nunca bien, y porque voy al campo con el menor peso posible y nunca llevo focales largas. Y cuando los fotografio nunca publico esas fotos en este blog, que está centrado en fotografía macro y close-up, lo mismo que no publico paisajes o fotos de la familia.



Pero hay un animal que me acompaña prácticamente en cada excursión campestre y al que quiero dedicar esta entrada: La cabra montés o cabra montesa (Capra pyrenaica hispanica), que no tengo muy claro como se llama.

Cada vez que oigo pasos a mi espalda, o una respiración fuerte sobre mi cabeza, miro y allí están, mirándome fijamente, vigilándome, como si quisieran tener controlado en todo momento al intruso que ha penetrado en su santuario de roca y arbustos.

En Sierra Nevada no quedan ni osos ni lobos, así que las cabras montesas no tienen ningún depredador natural. Desde que la zona fue declarada Parque Nacional tampoco tienen ningún depredador artificial. Así que su número aumentó sin control, superando las 16000 cabezas en el interior del Parque Nacional y llegando a amenazar los numerosos endemismos vegetales de las zonas altas. La sobrepoblación propició la aparición de epidemias como la sarna que se extendió como la pólvora, y los responsables del Parque iniciaron matanzas selectivas de urgencia para eliminar a los ejemplares más viejos, enfermos y sobrantes.

Situación muy distinta a la del Pirineo, donde la última Capra pyrenaica pyrenaica, conocidas localmente como bucardos, murió el 6 de enero del año 2000, completando la extinción de la especie que había comenzado décadas antes.

En un sitio extinta y en el otro plaga. Ambas cosas culpa del ser humano.

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