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lunes, 30 de agosto de 2010

Salamanquesa común, la más común de las salamanquesas

Clase: Reptilia
Orden: Squamata
Familia: Gekkonidae
Género: Tarentola
Especie: Tarentola mauritanica (Linnaeus 1758)


Juvenil de Tarentola mauritanica
Roquetas de Mar (Almería), agosto 2010.

Termina el mes de agosto y quiero acabarlo hablando de una de las musas de este blog, la salamanquesa común.

Acabo de regresar de pasar unos días en la playa. En un rato (tal vez un par de horas) que dediqué infructuosamente a buscar alguna salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus), encontré más de cincuenta ejemplares, entre juveniles y adultos, de salamanquesa común (Tarentola mauritanica).

Siendo que no hice una búsqueda exhaustiva y que el muestreo fue diurno, semejante cantidad de salamanquesas comunes avistadas me lleva a pensar que en la zona esta especie de geco debe ser abundantísima. Tal vez esta densidad tan alta de la salamanquesa común en la zona de muestreo tenga algo que ver con la ausencia de la rosada, más pequeña y débil, y cuyos juveniles probablemente sean presa habitual de los adultos de la común.



Otro juvenil de Tarentola mauritanica trepando por una pared
Roquetas de Mar (Almería), agosto 2010.

También me llamó la atención que la población local parece tener mejor opinión de estos reptiles de lo que suele ser habitual, estando bastante generalizada la opinión de que eliminan los mosquitos y otros insectos molestos (creencia que por una vez es completamente acertada), y tolerando (o mejor dicho, ignorando) su presencia y correteos por las paredes de las casas.


Y un diminuto juvenil neonato de Tarentola mauritanica
Roquetas de Mar (Almería), agosto 2010.

Vi gran cantidad de juveniles neonatos correteando por todas partes, indicando que debían haber eclosionado varias puestas por los alrededores. E incluso ví un solitario adulto de Psammodromus algirus, cuya presencia tan cerca de la playa me sorprendió.

Y para terminar, una foto de un fenómeno que no por conocido resulta menos sorprendente y que afecta a todos los reptiles aunque de modo diferente: la ecdisis, o desprendimiento de la piel vieja para ser sustituida por piel nueva.



Proceso de ecdisis en Tarentola mauritanica
Granada, junio 2010.

En general, no me gustan las fotos 'en mano', pero hay cosas que de otro modo es muy difícil captar. Como esta joven salamanquesa pillada in fraganti en pleno proceso de desprenderse de su piel.

Curiosamente esta primavera pude ver un eslizón ibérico en idéntica situación, aunque desgraciadamente no pude fotografiarlo. Siendo los eslizones de forma tan serpentiforme tenía curiosidad por saber si mudaban su piel al estilo de las serpientes, es decir, quitándosela entera, o al estilo de los lagartos, es decir, a jirones. Bueno, pues es al estilo de los lagartos.

domingo, 29 de agosto de 2010

Digitalis obscura (II)

Clase: Magnoliopsida
Orden: Scrophulariales
Familia: Scrophulariaceae
Género: Digitalis
Especie: Digitalis obscura L.


Sierra Nevada (Granada), junio 2010.

Cuestión de gustos, pero para mí, esta especie es mucho más bonita que su famosa prima la Digitalis purpurea.

sábado, 28 de agosto de 2010

Culebrilla ciega, primeros planos

Clase: Reptilia
Orden: Squamata
Familia: Amphisbaenidae
Género: Blanus
Especie: Blanus cinereus (Vandelli, 1797)


Blanus cinereus
Sierra de la Horconera (Córdoba), mayo 2010.

Nuevas fotografías, primerísimos planos esta vez, de uno de los reptiles más extraños de la herpetofauna ibérica.

Blanus cinereus es un reptil que pasa la mayor parte de su vida bajo tierra y que sale poco a la superficie (aunque ocasionalmente se encuentran ejemplares atropellados en las carreteras). Expuesto a la luz de día se muestra nervioso y deseoso de enterrarse cuanto antes, por lo que no es precisamente un modelo fotográfico demasiado colaborador.



Blanus cinereus
Sierra de la Horconera (Córdoba), mayo 2010.

Una de las fotos que me había quedado con ganas de hacerle era un acercamiento de la cabeza que mostrara sus peculiares ojillos atrofiados, pero hasta ahora todos los ejemplares que había tenido ante el objetivo se habían mostrado muy inquietos, haciendo imposible intentar siquiera un primer plano de la cabeza. Por fin esta primavera, este ejemplar inusualmente tranquilo me dio la oportunidad de montar todos los tubos de extensión e intentar la azaña.


Recorte 100% mostrando el ojo de Blanus cinereus
Sierra de la Horconera (Córdoba), mayo 2010.

A pesar de que se trataba de un animal más tranquilo de lo que es habitual en esta especie, conseguir un puñado de fotos como las dos que muestro requirió una notable dosis de paciencia.

Las dos primeras fotos son tal cual, sin recorte alguno. Incluyo tambien un recorte al 100% para mostrar como el ojo, prácticament vestigial ya, se encuentra bajo una escama ocular traslúcida que lo protege del roce con la tierra.

jueves, 26 de agosto de 2010

Víbora hocicuda

Clase: Reptilia
Orden: Squamata
Familia: Viperidae
Género: Vipera
Especie: Vipera latasti Boscá, 1878


Macho adulto de Vipera latasti
Sierra Nevada (Almería), mayo 2010.

En realidad, la principal defensa de las víboras no es su veneno, sino la cripsis, es decir, su habilidad para confundirse con el entorno. Suelen ser del mismo color que el terreno por el que se mueven, y el diseño disruptivo de su dorso ayuda a disimular su presencia.

Durante miles de años, las personas han matado a toda víbora que veían, por lo que no es de extrañar que las víboras prefieran no ser vistas. De hecho, si han llegado hasta nuestros días ha sido gracias a su capacidad para camuflarse. Es frecuente que grupos de excursionistas pasen andando al lado de una víbora sin percatarse de su presencia. Contrariamente a lo que mucha gente cree, y alguna gente afirma llevada por la imaginación o el afán de protagonismo, las víboras son serpientes muy poco agresivas si no se las molesta.

E incluso molestandolas, sigue siendo mucho más fácil y cómodo fotografiar a una víbora que a una culebra de escalera o a una culebra bastarda, pues estas últimas suelen tener peor genio. Conviene en todo caso guiarse por el sentido común, guardar una distancia de seguridad, y tratar a estos animales con el respeto que merecen. Mejor una foto desde lejos que un desafortunado accidente.

La víbora hocicuda es el ofidio más amenazado de España. Recordemos que el grueso de sus menguadas poblaciones se encuentran en la Península Ibérica, por lo que en nuestras manos está la responsabilidad de conservar esta bella especie.

martes, 24 de agosto de 2010

Rhynchophorus ferrugineus, la amenaza roja

Clase: Insecta
Orden: Coleoptera
Familia: Dryophthoridae
Género: Rhynchophorus
Especie: Rhynchophorus ferrugineus Olivier, 1790


Rhynchophorus ferrugineus
Granada, agosto 2010.

Corría el año 1994 y los ayuntamientos de la costa mediterránea española se afanaban en engalanar los paseos marítimos a base de palmeras. Ese año, un cargamento de palmeras procedentes de Egipto llegó al puerto de Almuñecar portando larvas de un gorgojo nativo del sudeste asiático que se había extendido por la orilla sur del Mare Nostrum cual Atila de las palmeras, y que pronto se convertiría en un verdadero quebradero de cabeza para las administraciones autonómicas y municipales de la orilla norte, que invertirían a partir de entonces ingentes cantidades de dinero en una guerra que 16 años después parecen estar perdiendo.


Rhynchophorus ferrugineus
Granada, agosto 2010.

Todos los tratamientos fitosanitarios que se han ensayado, así como la tala sistemática de palmeras infectadas y su posterior quema o trituración, parecen haber fracasado en el intento de frenar la expansión de este gorgojo. Por su parte, la prensa escrita y la televisión han contribuido a convertir a este escarabajo en una especie invasora mediática, y junto con el mejillón cebra y el mosquito tigre, rellena los telediarios veraniegos y los periódicos locales escasos de noticias más importantes. Ahora parece que se está logrando frenar su avance, ahora parece que el 'picudo rojo' contraataca con energía renovada y gana terreno, ahora más parece una plaga bíblica que una plaga y las palmeras dañadas amenazan con caer sobre nuestras cabezas cual espadas de Damocles, ahora la culpa la tienen las administraciones que no hacen nada, ahora la culpa la tienen la dejadez de los propietarios privados que mantienen sus palmeras infectadas...


Rhynchophorus ferrugineus
Granada, agosto 2010.

El bicho en sí es inconfundible. Un gorgojo enorme para los tamaños que por aquí tienen los gorgojos, de color rojo ferruginoso (de ahí su nombre científico) con manchas negras de extensión variable sobre su tórax, y muy activo durante los días calurosos. Es un volador excelente, lo que le permite desplazarse con facilidad grandes distancias en busca de palmeras.

Al que ilustra esta entrada lo encontré en el cinturón de la ciudad de Granada, donde no sé si era conocida su presencia o no, aunque tampoco es algo muy sorprendente teniendo en cuenta que desembarcó en Europa por primera vez en la costa granadina. No hay muchas palmeras por la zona, aunque las que hay parece que tienen los días contados.